miércoles, 17 de octubre de 2007

Catarsis I parte


“Nadie sabe de lo es capaz;
Hasta que lo intenta”

Publio Siro
26 de marzo 1998

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Me fascinaba la idea de saber que estabas ahí, tirado en la taza de baño, botado, tieso y helado.

Sabia perfectamente como llegaste ahí, sabia como te había dado sueño, de cómo te dormiste sin despertar mas, sabia cada detalle, como que habías comido, que tomaste, con quienes estabas, sabio todo mi amor…, porque yo lo había planificado.

Lo planificado era que llegaras atrasado a la reunión tipo libertina que siempre hacían los viernes por la noche en tu casa, y siendo en ella –siempre te atrasabas-, siempre sacando la vuelta en tu trabajo para no llegar a ordenar, tenias que haber llegado tipo 12 de la noche, y llegaste 30 minutos antes, por poco nos pillas, por poco pillas a los demás arreglando todo, todos me habían ayudado en esto, porque me encontraban la razón, la idea era darte un susto, algo así para que no volvieras mas a amargarme la vida; tenia que vengarme esta vez, las cosas se había sobrepasado.

Siempre fuiste impuntual, y nos pereció rarísimo – algo sospechoso – que llegaras taan temprano, quizás por tu entupida cabeza, cabía la duda de que yo estaba ahí, yo nunca iba a esas reuniones – me lo tenias prohibido -¿creías que te arruinaría la noche, macho cabrio?, porque ese fue el pretexto que usaste otras tres veces, anteriores que no llegaste, esas anteriores también las planifique, claro, nunca te enteraste, yo era el obstáculo que no te permitía hacer todo lo que querías, eso decías, yo era como cualquier cosa, me usabas como querías,…., y lo peor es que de primera me dejaba, en señal de sumisión a mi apocalíptico amo, mansa como perra callejera que regala su corazón por migas de pan y caricias en la cabeza.

Llegaste y no quisiste tomar ni comer nada, dijiste que tenias malestar estomacal, nadie te creyó, y no lo tomaron en cuenta; tenias desconfianza, no querías comer, ¿acaso oliste mi perfume que todo tu entusiasmo se esfumo?; había preparado tu comida con algo de laxante, solo lo suficiente para no cambiar el sabor de lo que comías, luego, una de tus amigas de turno, las de exceso de maquillaje, las que trabajan con tarifas y por minutos –como taxis, y que yo contrate sin que nadie supiera – te saco a bailar, no querías, que te dolía el estomago, luego ella fue de nuevo, llevando un plato de cualquier porquería –de esos bocadillos que preparaba y que encontrabas una real porquera, digna de tu total asco -ella te empezó a dar en la boca, nuevamente no querías, insistía mucho –de eso se trataba el trato, que hiciera cualquier cosa, pero que comieras- se sentó en tus piernas y seguía el trato, tus manos estaban felices y ocupadas que terminaste comiendo esa porquería que entro en ti como algo vivo, porque tuviste una reacción extraña de asco y nauseas que controlaste con un vaso de whisky seco barato, repetiste y luego seguiste con la botella, te relajaste luego, despejado de escrúpulos empezaste a ser parte de un ritual, tu de eso, en tu inmensa sabiduría, no te diste cuenta, no lo sospechaste; me subestimaste.

Tu, por ser extremadamente infiel, me motivaste a comportarme tan idiota –como decías tu- me puse entupida, inservible, estorbaba, te aburría, mis cariños te desesperaban, que lo mejor para nosotros –una de las pocas veces que usaste la palabra nosotros para referirte a ti y a mi- era que termináramos; y tu infeliz, pedazo de mierda, estabas feliz metiéndote con cualquier par de piernas y pechugas bonitas, o medianamente bonita, con trago todas son bonitas, menos tu –me decías-, porqué para ti, últimamente la mujeres eran eso, una cosa, un objeto, éramos de látex, nos usabas una sola vez, y después… a la basura.

La rabia era sorba, ya la vergüenza había quedado tirada junto con algo mió, en la basura, no tenia mas objetivo y fin que vengarme, no tenia sentimientos, no tenia razón, no tenia amor, no tenia sentido, no tenia nada…bueno dentro mió, cuando te veía, me ardía el pecho, las manos me picaban por saltar y rasguñarte la cara, estaba como un caballo de carrera que mira solo la meta, de una realidad desconectada, en una carrera de mierda, una obsesión de intentar sentirme como antes, de sanar, porque tu no me alcanzaste a quitar algo de esperanza, de que todo debe cambiar, que vienen tiempos mejores, que el mar se va a calmar, dejara de llover, todo será normal, los tiempos mejores viene , pero sin ti, y eso tengo que resolverlo sola, nadie me va a ayudar en esto.

Después de emborracharte bien, te dieron mas nauseas, no las soportaste, fuiste al baño, eran como las 1:20 o 1:30, tempranísimo para que ya anduvieras dando pena, fue ahí que yo Salí a escena, tenia que disimular la ansiedad de saber que todo iba a terminar, casi no controlaba mis nervios, los demás me hacían gestos indicándome que estabas en el baño, me senté a esperar, a esperar, que da si son unos minutos o menos, pero sera esta noche, mañana será otro día.

Después de que yo tomara algo, y aburrida de que no aparecieras, tome una botella y me dirigí al baño, … y abrí la puerta, y mi sorpresa fue mayor, al verte tirado en la tina de baño, besándote y algo mas con la que yo había contratado, ¡pero no para eso!, lo de la tina estaba de mas, no ,no eso si que no, como mierda todo se me complica ahora, no, no, no, no, no era así, no me ibas a cagar de nuevo, no, si era peor eso, como mierda yo te facilite las cosas, como mierda yo lo hice?, ¿como?, no, no, no, NO TENIA QUE SER ASÍ, nada debía ser así, ella, esa mierda, la mujer se puso nerviosa, decía lo típico: “no es lo que te imaginas”; ¡claro era lo que yo veía!, me acerque y le tome de el brazo a ella, tome una toalla, y las lance fuera del baño, y cerré la puerta del baño con llave, por dentro, me miraste con asombro y te pareaste, en tus ojos existía esa luz llena de rabia, producida por la grosería que había hacho contra ti, me miraste echando rayos por los ojos y gritaste:!¿que mierda te has creído?!, yo furiosa, dolida, enferma de celos, en los niveles que rodea la locura, descontrolada, me acerque a ti, y te empuje con mis dos manos, tu rebotaste en la pared de la ducha, haciendo un ruido seco al golpearte, caíste lento medio desvanecido, y antes de tocar el suelo, reaccionaste, te pusiste de pie, y sin darme cuenta; me diste un golpe horrible de fuerte en mi cara, sentí reventar mi nariz, sangre de inmediato por mi labio superior rebanado y mas tarde por la nariz, porque me golpeaste dos veces mas de la misma forma, tu intransigencia me había anulado por completo, no solo por el dolor, sino por lo rápido de tu reacción, con el ultimo golpe, caí al suelo, en la esquina del baño – que era bastante pequeño- apoyada a medias en la pared, me di el tiempo de mirarte, mientras me secaba algo de sangre con mi manga, tu perecías al David de Miguel Ángel, así de alto, blanco y hermoso, de pronto te acercaste en una hachón extraña, tomaste mi mentón y viste el daño que me habías hecho, algo había en tus ojos, el orgullo de ver tu obra en mi rostro, me apretaste el mentón y me dijiste casi susurrando “¿no tenias nada mejor que hacer, mocosa de mierda?, ¿Quién te dijo que estaba aquí?”, de respuesta, te escupí, que divertido fue ver tu mueca de asco cuando el escupitajo sagriolento callo en tu rostro, me aborreciste, te dio otra nausea, seguida de una arcada, seguido de un vomito, que callo en mi cara, me vomitaste todos eso bocadillos con laxante que prepare para ti, ahí recién me di cuenta, que tenías razón, que en ese estado mi comida era una asquerosidad extrema, digna de tu condición humana.

No se de adonde saque fuerzas, pero te volví a empujar con mis 2 brazos, de tal forma que caíste nuevamente en la tina, tropezaste con el borde de la tina y caíste sentado, no se como no te quebraste la columna, rebotaste, el golpe sonó como una enorme cachetada, y tus ojos se llenaron de lagrimas y empezaste a quejarte y a garabatearme –para variar- y me acorde de la botella, y como si fueras un barco a punto de inaugurar, te golpie la botella en la cara, pero no se rompió, no reaccionaste mas rápido que yo, y volví a la inauguración simbólica de mi venganza, y esta vez salio como en el cine, la adrenalina me hizo sacar fuerzas sobrehumanas y te desintegre la botella en tu cabeza, automáticamente los trozos de vidrios se esparcieron en el baño, y la sangre que brotaba se mezclaba con el whisky barato de promoción, movías los labios intentando saber porque te ardían tanto tus llagas; con tus ojos medios cerrados me quedaste mirando de una manera que quedara marcad en mi memoria, me dio frió, tu mirada estaba llena de turbación, intuiste que quizás con mi furia te haría mas daño, fueron unos segundos eternos, pero reaccione y entre en trance, o algo así, tome de arriba de el botiquín, una lata de laca spray y te la rocié en tu cara, y te comenzaste a mover como babosa bajo sal, gemías, desesperado abriste la ducha y comenzaste a refregarte como podías, mientras yo me reía a carcajadas de puro nervios, y con una extraña felicidad que anulaba la sensación de culpabilidad, porque sabia que la laca debía de estar ardiendo en tus heridas, mientas seguías lavándote a medias, una segunda idea genial paso por mi cabeza, tome una caja a medio de capacidad de detergente y te lo vacié de cabeza a pies, ahí gritabas mas, por el agua comenzó a salir una espuma rosada, mientras me lanzabas maldiciones, supongo, por que no entendía muy bien lo que decías, aun tenia el mango de la botella en mi mano, lo que entendía era que ese baño debía dolerte hasta los huesos, de pronto, saliste debajo del chorro de ducha y me dijiste: “eres la peor mierda que he conocido, ninguna cagada contigo se borrara con esto, mocosa de mierda, siempre he sentido lastima por ti, siempre estabas sola, por eso me metí contigo, por lastima, por caridad…por una apuesta que hice con los demás…siempre me daba asco tocarte, mírate la mierda que eres, ¿no te dabas cuenta que siempre que me metía contigo estaba borracho?....!eres una mierda!, ¡una mierda!”…, te miraba sin pestañar, espere que terminaras de hablar, y te respondí: mmm, mmsi, tienes razón, terminemos…, con todo, instintivamente te empuje –otra vez-y empecé a ensartarte el mango de la botella, sin determe, sin pensar, sin reaccionar, sin culpa, te ensartaba las puntas de vidrios donde podía, y tu “mi amor”, parecías un David que había perdido su batalla contra Goliat, como se invirtieron los papales de esta historia, eras una mazamorra de espuma licuada, graserías, gemidos y sangre, un mix especial….no se cuanto tiempo estuve así, agrediéndote, ¿segundos?, ¿minutos?..., no lo se, solo tengo algo como algunos flash de momentos memorables, como alguno de tus insultos que no disminuían de tono, era una canción repetida, empezadas con uno, terminabas con mierda, pero tu voz era leña para mi fuego, hay amor como me azuzabas con cada estupidez, de lo que recuerdo con claridad fue cuando me hartaste con tu palabrería insulsa y tus manotazos a ciegas para defenderte de mi, no se como –bueno, en realidad si, pero no me creía capaz- que casi, o sin pensar de un segundo a otro deje de ensartarte el mango de la botella, me enfoque en una parte de tu cuerpo, especifica, frágil, sensible y al alcancé de mi mango; tu garganta, esa garganta invicta que rebane en hilitos, en finas líneas de expresión de mí furia, hiciste otra arcada seca –la ultima- y sacaste le lengua, abrías la boca como pez fuera del agua, tapabas con tus manos tus heridas, parecías que te ahorcabas tu solo, sangre oscura corría por tus dedos tiritones, tus ojos abiertos al extremo también tiritaban, y por la punta de tu lengua, caía un tímido y flojo chorrito de sangre y saliva. Tengo la certeza que me tuviste miedo, lo vi. en tus ojos tiritones, tenias pánico, no entendías como era que te pasaba eso, ¿a ti?..., no sabes como esperaba aquello, esa expresión de tus ojos, esa sensación de superioridad sobre ti, ahora yo estaba sobre ti, solo yo; lentamente, despacio comenzaste a deslizarte por la pared, caías como árbol talado en cámara lenta, de apoco, sin yo intervenir, te fuiste acomodando por la inercia de tu peso, quedaste boca arriba y con el chorro de la ducha encima de tuyo, eso me parecía increíble, y me acerque para “mirarte mejor”, y cuando lo hacia y comenzaba a sentir algo en mi pecho, en mi garganta, no lo se, ¿remordimiento?, lo que sea, de la nada, me tomaste una mano y me la apretaste con furia, con la presión de un cuerpo muerto -aunque existe la teoría de que cuando se muere, se pierden 21 grs, a mi parecer pareciera que lo muertos se endurecen y pesan mínimo como 10 kilos mas- bueno, con una presión increíble, que era como un torniquete en mi muñeca, fueron segundos eternos, con mi otra mano intentaba que me soltaras, y lo hiciste no por gusto, si no porque no aguantabas mas, estabas debilitándote precipitadamente, con la otra mano, intentabas desviar el chorro de la ducha que caía sobre tu garganta y pecho, la mano que tenias tomada mi muñeca, la colocaste rápidamente sobre tu garganta nuevamente, se que tus heridas te dolían, aun quedaban partes de tu cuerpo son granos de detergente sin disolver, tus ojos estaban cerrados, hinchándose, enrojecidos, el detergente había entrado en ellos, con la presión del agua, esta se convertía en una lavaza con muchísima espuma rosada, que subía suavemente, empezando a ocultar partes de tu cuerpo, ese hecho me hizo recordar, que tres días entes –como yo había deliberado el principio de esto- había ocultado en el botiquín, detrás de la enorme bolsa de algodón, un cuchillo, reaccione rápido, por que la acción de tomarme la muñeca me quito rápidamente la sensación de angustia que tenia, me volví a introducir en la ceguera demencial de la rabia, no tomaba en cuenta la trascendencia de mis hechos, tome le cuchillo, igual tome de la esquina del baño el envase verde de una botella de cloro, no se por que motivo, pero derrame cloro sobre la hoja del cuchillo, y este cloro caía sobre ti, no se si sentiste el aroma característico del cloro y reaccionaste nuevamente con brusquedad y tiraste manotazos vagos, y en uno, aun tu no viendo nada, me botaste el cuchillo de la mano, sentiste el sonido metálico y te renovaste rápidamente, intentaste levantarte inútilmente, y en uno de tus búsqueda ciega por debajo de la espuma rosada, me ganaste al encontrarlo, pero con tan mala suerte, que lo tomaste mal, lo agarraste con prontitud, pero por la hoja…., cortándote algunos dedos de tu mano derecha, me reí a carcajadas por tu estupidez, ya te movías mas lento, porque todo se te estaba empezando a colapsar de a poco, y los pequeñas astillas de vidrios que quedaron en tu cabeza y tronco seguían trabajando en mi beneficio, pero tu no te rendías, no lo hacías, tu voluntad era mayor a todo lo esperado, en mi descuido, porque te minimice, volviste a tomar el cuchillo, de la forma correcta, e intentaste lanzármelo, pero sin fuerzas, solo con ganas, lo tome de inmediato, mientras me agachaba a recogerlo, vi parte de tu vomito que aun quedaba en la esquina… “¿no tenias nada mejor que hacer, mocosa de mierda?”…, recordé, y eso incendio nuevamente la furia infinitamente enferma que me hacías sentir, y ahí si que no se cuanto tiempo, no lo se, que estuve ensartándote, cortándote, rebanándote…, tu cuerpo solo con ese cuchillo, eras una tierra mansa y fértil para sembrar mi rabia, no tuve resistencia de tu parte, no la recuerdo…

Desde que sacudí mis manos de algo de espuma ensangrentada, desde esa acción, comienzo a recordar nuevamente, te mire con calma, descubriéndote, respire profundo; de tu nariz y garganta, salían hilos finos de sangre, que desaparecían con el agua de la ducha, que te había lavado casi por completo, estabas pálido, se notaba claramente los múltiples cortes que tenias, independiente de su longitud, grosor o profundidad, estaban irritados por el detergente, laca spray y el cloro, se veía el centro rojo de donde –de algunas llagas- salían los mismos hilos rojos que se desvanecían, y el borde rosado e abultado, como labios, tus ojos cerrados no parecían los tuyos, estaban enormes, tus parpados inflados, como con un ataque de blefaritis con conjuntivitis, eras como un pedazo de carne de pollo deslavado. Corte el agua, y pase mis dedos por algunas de tus heridas, y sentía como por mis dedos pasaba tus hilos tibios, que con el corte de el agua, había recobrado algo de fuerza y perdido rapidez, comencé a sentir el ahogo de estar rodeada de vapor de agua, al mirar las paredes lavadas por tanta humedad acumulada, pensé en los demás, en los que seguían en la fiesta, como no supe de tiempo, calcule que ya no estaban, porque al cortar el agua, nada se escuchaba, ¿habrían escuchado algo?, la música estaba fuerte cuando entre al baño, pero …, si ellos sabían que quería asustarte, ¿me habrían facilitado las cosas dejándome sola?, no recuerdo de golpes en la puerta, si era tan fácil abrirla desde afuera!, no, no estaban, no habían estado mientras…, habrían intentado impedirlo, ¿habrían?..., mmm, quizás no, yo tome la iniciativa, pero todos sabíamos que a mas de alguien, tu, le debías explicaciones, y mas aun, disculpas; me relaje, abrí un poco la ventana y el aire frió me dio como una cachetada en la cara, y sentí un poco de asco, sentí nauseas, puse mis manos en mis labios, y se me lleno la boca se saliva, uf, eso era seguro, vomite, siempre fue así, no lo podía impedir, pero si podía adivinar cuando lo haría, y lo hice encima de tu lustroso cuerpo, esa no fui mi intención, … pero, aaah, si era eso, no me había lavado tu recuerdo de mi cara –tu vomito- por la adrenalina, no sentí asco, ni dolor, por eso ahora mi nariz y labio superior me estaban empezando a doler, tome el champú para pelo seco de la ventana del baño y me lave el pelo, y terminaste nuevamente lavado.

Al sentirme limpia, comencé a sentirme cansada, con fatiga, sentía molestias musculares en mis brazos y espalda, me seque lentamente el pelo con una toalla vieja y áspera, sentada en la taza, el silencio era increíble, estaba disfrutando este descanso, mas bien, tu “descanso en paz”.

Era morboso, pero me fascinaba la idea de saber que era yo quien te había hecho todo eso, “yo solita”, que estabas ahí, poniéndote tieso, enfriándote, sin poder gritar, sin regañar, sin golpear, sin humillar, sin forzar,… ya no me harías mas daño; y ya no valía la pena reconocer sentimientos enfermos por ti, lo hecho, hecho esta –diría mi abuela- y de nada te servia que me arrepintiera de lo que ya te había hecho, mmm, uf, y ahora, me tocaba sacarte de ahí –otro lió mas- y después que: ¿reconocer mi culpa y entregarme?, se supone que soy menor de edad, yo no tengo discernimiento, y cualquier juez debería declararme falta de cordura, en resumen, ser inocente o loca, o ¿defensa personal?, ¿justificándome ahora, después de…?, si tengo razones, motivos, y hechos para defenderme de todo esto, ¿derecho a hacerlo, creerme Dios?, ¿y matar a una mierda como tu? –herir, acuchillar, degollar, castrar, asesinar- ¿rabia, despecho u odio?, el odio me pesa mas, ¡y me da mas rabia que aun muerto tenga que sentir cosas por ti!, y tu mirada, esa, la ultima, la con miedo, que –estoy segura- no olvidare; pero a pesar de cualquier sentimiento de confusión, me relajaba, me tranquilizaba saber que estabas muerto, ahora debo asumirlo, ¿Cuánto tiempo pasara para que te olvide definitivamente?, al punto de que seas una anécdota en mi vida, un suceso mas, que con los años, los recuerdos se confunden y se termina inventando la historia que se quiere para la memoria, ¿Cuándo, cuanto?; ahora recuerdo a mi profesora de matemáticas de 8º año, cuando decía “querer es poder” –si supiera que la estoy citando se le caerían los dientes, bueno, su placa, y su tieso pelo reteñido azabache- ; después de todo, aunque me cueste darte algo de merito, tu tenias razón; lo mejor
era que termináramos, claro que yo… me lo tome enserio.

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